160.000 plantas anuales para la repoblación de Gran Canaria

160.000 plantas anuales para la repoblación de Gran Canaria

El Cabildo produce 160.000 plantas anuales para la repoblación forestal de Gran Canaria también durante el confinamiento

Esta producción es considerada actividad esencial para poder afrontar las repoblaciones al término

Los viveros producen plantas endémicas y frutales forestales en Tafira, Osorio, Tirajana y Artenara

Trabajan con fórmulas de cultivo orgánico hace un año

El Cabildo produce cada año 160.000 plantas endémicas y frutales forestales en sus cuatro viveros para la repoblación de Gran Canaria como medida para combatir el cambio climático dada su capacidad para absorber el CO2 y para proteger el suelo de la erosión, una actividad que prosigue durante el confinamiento.

La producción en los viveros del Cabildo se considera una actividad esencial durante el estado de alarma, de modo que el trabajo en ellos continúa con la misma dinámica con el fin de no perder la producción y contar con plantas anuales suficientes para los proyectos de reforestación que comenzarán en octubre, ya sean públicos o privados, puesto que además de producir para su autoabastecimiento, la Institución insular ofrece sus producciones a instituciones, fundaciones y particulares para sus propias repoblaciones forestales.

El Cabildo produce 160.000 plantas anuales para la repoblación forestal de Gran Canaria también durante el confinamiento

La actividad de los viveros se centra en la producción de flora autóctona para su conservación y repoblación, pero también produce especies forestales arbóreas como el castaño, el nogal y el almendro, que pese a no ser endémicas de Gran Canaria están integradas en la cultura y el paisaje.

Los viveros forestales insulares están, asimismo, en un proceso de transformación para evitar el uso de fitosanitarios y trabajar con fórmulas de cultivo orgánico y así obtener plantas más resistentes al salir de los viveros, explica el coordinador forestal y responsable de los viveros del Cabildo, Carlos Velázquez.

Estos viveros se emplazan en distintas zonas de Gran Canaria en búsqueda de las mejores condiciones para la producción de cada especie.

El vivero de Tafira, el mayor de todos, concentra la plantación de piso basal y termófilo, seguido de Osorio que produce monte verde, Tirajana, con plantas de la zona, y Artenara con frutales forestales.

Aunque la producción puede variar, la media de plantas anuales es una producción de 50.000 pinos, 10.000 sabinas, 10.000 acebuches, 10.000 plantas de termófilos, entre ellas palmeras y dragos, 20.000 frutales forestales como son el castaño, nogal y almendro, 10.000 de piso basal, cardones y tabaibas y 50.000 de monte verde.

Proceso de producción

Tafira produce plantas de costa (cardones y tabaibas) y de las medianías bajas, o termófilos (acebuche, almácigo y sabina). En Osorio se obtiene principalmente monte verde, o lo que es lo mismo, laurisilva (fayas, brezos, laureles y viñátigos).

El pino canario de norte y los frutales forestales se crean en el vivero de Artenara mientras que en Tirajana se obtiene el pino canario de sur y las plantas de medianías del sur, principalmente sabinas.

El primer paso del proceso de producción es recoger o encargar las semillas, luego se limpian y se guardan para hacer semilleros.

Una vez han crecido los brinzales se extraen de los semilleros y se traspasan uno a uno a unas bandejas con 28 celdas donde permanecen durante todo el año hasta que ya están listas para ser plantadas entre octubre, noviembre y diciembre.

Las plantas forestales tienen que ser plantadas antes de los dos años porque a partir de ese tiempo las macetas se quedan pequeñas para sus raíces y comienza la pérdida de calidad.

Transcurrido ese tiempo, si no es usada finalmente para repoblaciones, puesto que se producen más plantas de las solicitadas para atender eventualidades, son utilizadas para obtener compost, también necesario para las siguientes producciones.

El problema del agua

Una vez plantados los ejemplares se les hace un seguimiento de riego dependiendo de cada especie, algunas no necesitan ser regadas por su resistencia y con la lluvia es suficiente, mientras que otras lo necesitan durante uno o dos años según las condiciones del entorno.

El agua juega un papel fundamental en los viveros para la supervivencia de la producción, tanto que dejar de regar un fin de semana de mucho calor supondría la pérdida de producción de todo un año, de modo que el mantenimiento del trabajo durante el confinamiento es necesario para la supervivencia de los plantones.

El porcentaje de supervivencia de las plantas anuales oscila entre el 30 y el 80 por ciento, dependiendo de las zonas y el comportamiento de las lluvias.

Debido a la sequía de este año, el Cabildo está regando constantemente como si se tratara de jardinería pura con el fin de obtener el máximo índice de supervivencia, agregó Velázquez.

Una barrera verde contra los incendios

A través de la repoblación forestal se introducen en los bosques especies resistentes al fuego que difícilmente arden en caso de incendio para proteger la zona, como ocurre en las medianías donde mediante la repoblación a base de laurisilva, castaño y nogal, entre otros, se crea una vegetación turgente que mantiene fácilmente la humedad y frena el fuego, es decir una barrera verde que no arde.

De aquí la importancia de los bosques en la isla para intentar atajar más fácilmente los incendios que en zonas de matorral y pastizal.

¿Cómo obtener plantas de los viveros forestales?

La obtención de plantas gratuitas comienza con la solicitud de una instancia en la que consten las especies deseadas y los lugares previstos para la plantación que debe ser presentada en el registro de la Institución, en las oficinas de extensión agraria o bien en los ayuntamientos.

Una vez presentada, se emitirá un vale que la persona interesada puede recibir en su correo electrónico o bien recoger de forma presencial en las oficinas del Servicio de Medio Ambiente. Con el vale recogerá sus plantas en la fecha y el vivero correspondiente.

El vergel que era Gran Canario había quedado reducido a 6.000 hectáreas en 1910, apenas el 4 por ciento de la superficie de la isla, pero tras las políticas de reforestación que se iniciaron a partir de los años 50 para captar lluvia y evitar la erosion, entre otras, administraciones y particulares lograron que en el año 2000 fuera 17.000 las hectáreas reforestada.

Las reforestaciones emprendidas desde el Cabildo, más la regeneración natural y las repoblaciones particulares han conseguido que las zonas repobladas abarquen cerca de 25000 hectáreas, es decir que casi un 15 por ciento de la superficie de Gran Canaria está hoy en día arbolada.

La Institución prosiguirá de la mano de otras entidades y de la población con el trabajo de repoblación con el objetivo de recuperar en todo lo posible el prehispánico Bosque de Doramas, lo que mantendrá la isla a salvo de incendios.

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