Evaluación de impacto ambiental del proyecto del tren

Evaluación de impacto ambiental del proyecto del tren

El Cabildo solicita la evaluación de impacto ambiental del proyecto del tren que unirá Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas

La Corporación insular contempla el ahorro energético y la reducción de las emisiones de efecto invernadero entre los objetivos específicos de la iniciativa

El Cabildo de Gran Canaria ha solicitado al Órgano Ambiental de Gran Canaria (OAGC), el inicio de la evaluación de impacto ambiental ordinaria del ‘Proyecto de la infraestructura ferroviaria entre Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas, y elementos asociados’, con objeto de que se formule la declaración de impacto ambiental necesaria para poner en marcha la iniciativa.

Así, junto a esa solicitud, la Consejería de Presidencia y Movilidad Sostenible, coordinada por Teodoro Sosa, como órgano sustantivo, ha adjuntado el documento técnico de proyecto, el estudio de impacto ambiental, las alegaciones e informes recibidos en los trámites de información pública y de consultas efectuados a las administraciones públicas y a las personas afectadas, las respuestas a esos informes y alegaciones recibidos, siguiendo lo establecido en la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de Evaluación Ambiental (LEA), así como documentación complementaria elaborada por el promotor, Ferrocarriles de Gran Canaria.

El documento técnico ‘Proyecto de la infraestructura ferroviaria entre Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas, y elementos asociados’ define y concreta las características principales de la obra a ejecutar en el desarrollo del Plan Territorial Especial PTE-21, y recoge la definición de dicha infraestructura y de sus elementos, fusionando todos los proyectos básicos y constructivos de los tramos de la plataforma, de las estaciones, de los talleres y cocheras, de las instalaciones y del parque eólico. Se trata de una línea ferroviaria de viajeros concebida como un tren de cercanías de altas prestaciones con velocidad de diseño de 160 km/h, de 57,84 kilómetros de longitud, con 11 estaciones ubicadas estratégicamente que funcionan como auténticos nodos intermodales, con vía doble entre la estación de San Telmo y la de Playa del Inglés; y con vía única en el extremo de origen, de la estación de Santa Catalina y la de San Telmo, y en el extremo final, de la estación de Playa del Inglés a la de Meloneras, en Maspalomas.

Evaluación de impacto ambiental del proyecto del tren

El Estudio de Impacto ambiental en la denominada Fase A, justifica tras realizar un análisis de todos los posibles sistemas de transporte público interurbano, el tren de cercanías de altas prestaciones como la solución que mejor se adaptaba a las particularidades de la realidad cotidiana de la movilidad insular, aportando rapidez, regularidad, fiabilidad, seguridad, confortabilidad, sostenibilidad y mayor rentabilidad socioeconómica.

El ferrocarril tiene una serie de características intrínsecas como son el menor consumo de suelo, mayor capacidad, mayor eficiencia energética y menor emisión de CO2, mayor seguridad, menores costes externos, menores costes de mantenimiento, mayor confortabilidad, rapidez, regularidad y vida útil de sus elementos, siendo el único modo de transporte colectivo terrestre, que combina todas ellas al mismo tiempo y las maximiza. La base de su competitividad es sin duda, su tecnología, que puede ofrecer mayor capacidad de transporte, sostenibilidad y seguridad, aplicada al material móvil y a la propia vía.

Se tratará de un sistema completamente intermodal, sostenible, no solamente por las mencionadas características intrínsecas del modo ferroviario, sino porque en este proyecto, y en cumplimiento del artículo 51 del PTE-21 (‘Producción energética’) se proponen una serie de acciones dirigidas a la consecución del objetivo de ahorro energético y la reducción de emisiones de efecto invernadero: implantación de paneles solares, en todas las estaciones; utilización de energías renovables, para el funcionamiento de la infraestructura y sus elementos mediante un parque eólico de autoconsumo, y realización de edificaciones eficaces energéticamente (bioclimáticas)».

En la fase B del Estudio de Impacto Ambiental se detectan, identifican y evalúan los impactos ambientales del proyecto, tanto en fase de construcción como de explotación, y se proponen las medidas correctoras y compensatorias que se consideran oportunas con objeto de mejorar y potenciar los efectos positivos.

De esta manera, una vez analizada por el órgano ambiental de Gran Canaria OAGC, la documentación remitida por el órgano sustantivo, emitirá la Declaración de Impacto Ambiental, informe preceptivo y determinante que evalúa la integración de los aspectos ambientales en el proyecto, y determina las condiciones que deben establecerse para la adecuada protección del medio ambiente y de los recursos naturales durante la ejecución y la explotación de dicho proyecto.

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