Guía de Isora, el auditorio acoge el montaje teatral “Me llamo Suleimán”

El día 20 de noviembre, a las 20.30 horas,  se presenta esta producción inspirada en la novela homónima del escritor Antonio Lozano, que aborda el drama de la inmigración

El montaje teatral ‘Me llamo Suleimán’ será presentado el día 20 de noviembre en el Auditorio de Guía de guia isoraMarta Viera Suleimán 2015Isora, en una única función prevista a las 20.30 horas de la noche, programada en el marco del Circuito Insular de Teatro y Danza de Tenerife, Ideco y Ayuntamiento de Guía de Isora. Las localidades se venden al precio de tres euros.

La actriz Marta Viera asume el papel protagónico de este drama que dirige Mario Vega, inspirándose en la novela homónima del autor Antonio Lozano, que narra el drama épico que relata la cruda historia del tormentoso periplo desde Malí hasta Canarias que afronta un adolescente huyendo de la pobreza y la  miseria.

El montaje que interpreta la actriz lanzaroteña Marta Viera se apoya en una notable puesta en escena, integrada por una gran pared de casi un centenar de cajas de cartón, sobre las que se proyectan infinidad de imágenes de animación elaboradas por Juan Carlos Cruz, que se integran como un personaje más de este montaje que cuenta con música del reconocido artista africano Salif Keita.

La mencionada producción teatral canaria se estrena en El Sauzal tras ser presentada en la edición 37º del festival internacional más antiguo de teatro que se desarrolla en Latinoamérica, el de Manizales, en Colombia. ‘Me llamo Suleimán’ fue aclamada por los más de tres mil espectadores que la disfrutaron y ovacionaron en pie en las dos funciones celebradas en el marco del citado festival colombiano. La obra ha recorrido ya distintos escenarios de Galicia, Madrid y Canarias.

“Ese muro de cartón –según cuenta Mario Vega- no sólo nos permite obtener una superficie plana de proyección, sino un elemento escénico de primer orden que ofrece con su versatilidad componentes y elementos que se incorporan sucesivamente y otorgan un carácter tridimensional a la dramaturgia. Desde la cultura también podemos aportar luz sobre el periplo épico de todas esas personas que luchan por sus ideales y una vida mejor”.

Vega concilia fuerzas contrarias en ‘Me llamo Suleimán’, diluye el terreno del monólogo y teje un delicado y poético relato que posee una traducción plástica muy efectista y expresiva alrededor de la espiral trágica y vital en la que se ve envuelto Suleimán Keita al contarnos su viaje y explicarnos los motivos que lo impulsaron a emprenderlo.

Marta Viera ha confesado que se ha visto obligada a distanciarse de la cruda historia de Suleimán para poder luego contarla desde “la verdad que impone la interpretación actoral. Es la primera vez que me enfrento a un monólogo teatral y, encima, de estas características y envergadura. Trabajo sola en escena acompañada de multitud de animaciones. Nunca había tenido sobre al escena un compañero que no hablara ni que me diera réplicas”. Viera interpreta tanto al joven Suleimán Keita como a Isabel, una policía con la que el adolescente maliense mantiene en la fase final del montaje unos lacerantes diálogos lleno de verdad y emotividad.

La actriz Marta Viera canta en dos instantes del montaje las dos canciones compuestas por Keita, ‘Chérie S’En Va’ y ‘Papa’, que han sido arregladas para este espectáculo por los músicos Germán García Arias y Carlos Oramas, respectivamente.

El escritor Antonio Lozano, que editó hace un año el libro en la editorial Anaya, señala que su novela de ficción es “muy oral”. Trabajó en la adaptación teatral junto a Mario Vega, “porque el teatro ofrece la posibilidad de abrir una nueva vía al cumplimiento del objetivo de que la sociedad se haga cargo del drama insoslayable que supone la inmigración. Los luctuosos sucesos de los viajes en patera acontecen una y otra vez en las costas españolas o en las de Lampedusa. Detrás de cada caso existe un drama humano y el teatro nos permite abordar el tema desde otra perspectiva mostrando otra dimensión más cercana e intensa”, sostuvo Lozano.

Este es un viaje que concluye muy lejos de donde se inicia. Un sofocante y penoso viaje, pero lleno de vida. Como dice Suleimán finalizando la novela, “los viajes tienen un principio y un fin, eso es todo. A veces terminan así, de golpe, cuando menos te lo esperas”. Ese dolor latente que nos agita hablándonos desde el escenario es el más incómodo y verdadero interrogante dirigido hacia nuestras acomodadas conciencias.

La organización Amnistía Internacional colabora en la obra ‘Me llamo Suleimán’.

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