Siempre he creído que una Ley, un Decreto, una Ordenanza Municipal, unas bases para concursar en «algo» o unas bases para subvenciones, se deben aplicar tal como han quedado establecidas.
Pero resulta que algún organismo está interpretando… Interpretando, nada más y nada menos, que unas bases en vigor para la concesión de unas determinadas ayudas.
Pongámonos en un caso «ficticio». Imaginemos que nos subvencionan para comprarnos un vestido y hasta el 100% del importe. Imaginemos también, que hasta hace unos meses se atendían estas necesidades tal como lo recogen las bases… Pero han acudido para tramitar otra ayuda, para otro vestido, y les dicen que no les abonarán el 100%… Que han «interpretado» las bases y actuarán según un nuevo criterio…
Desde luego no imagino a las empresas de transporte interpretando el Decreto que regula su funcionamiento, ni a la Consejería, haciendo en materia de vivienda protegida lo que «interpretan» y no lo que establece la legislación. Tampoco imagino que se interpreten las condiciones de un concurso de adjudicación de un servicio…
Lástima que no interpreten que lo que tienen sobre la mesa son «personas necesitadas esperando», con un derecho consolidado según unas bases vigentes y no expedientes «para interpretación».
En fin…
Y si es así, todos tenemos el mismo derecho. Por tanto yo puedo interpretar que actuar de esta manera, teniendo a las personas meses esperando por una respuesta y luego meses desglosando facturas y luego meses interpretando, es fomentar la desigualdad, discriminar por razón de discapacidad y maltrato.
¡¡¡Qué barbaridad!!!




























