La administración no va al ritmo que le gustaría a jóvenes y ciudadanía

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La administración no va al ritmo que le gustaría a los jóvenes y a la ciudadanía, entrevista a Dª Laura Fuentes Vega, Dra. Gral. de Juventud del Gobierno de Canarias

Con el fin de conocerla mejor, ¿podría contarnos un poco acerca de su trayectoria social y política antes de llegar al cargo que ocupa en la actualidad?

Desde muy jovencita empecé en asociaciones culturales y juveniles en mi pueblo, en Los Realejos, era muy peleona en el instituto, porque siempre veíamos cositas que hacían falta, impulsamos el primer sindicato de estudiantes, estuve en una coordinadora de colectivos juveniles de Los Realejos, y fue la primera vez que tuve contacto con la Dirección General de Juventud, cuando nos dieron el Premio Joven Canarias. Trabajé con los compañeros para mejorar la accesibilidad de Los Realejos, acercar la cultura a los jóvenes, y esos proyectos colectivos impulsan esa conciencia social. Luego estudié sociología en la Universidad de La Laguna, que me abrió una necesidad de implicarme política y culturalmente.

La administración no va al ritmo que le gustaría a los jóvenes y a la ciudadanía

Con una beca de la Universidad del País Vasco estudié Relaciones Internacionales, lo que amplificó aún más mi mirada, y empecé a ver los conflictos e injusticias que hay por todo el mundo. Luego tuve que regresar a Canarias para hacer el doctorado, porque no pude permitirme económicamente hacerlo fuera, y al tiempo surgió Podemos, donde me inmiscuí tímidamente para luego verme llevando las redes sociales, implicada en la dirección a nivel regional, para luego comenzar a trabajar en el Parlamento de Canarias, donde, como digo yo, hice mi segundo master en política. Y en el cambio de legislatura cuando ingresamos en el Gobierno como partido político, me consideraron la idónea por mi historial, y ha sido como volver a mis orígenes trabajando con la juventud, un cerrar el círculo en un puesto que me llena de orgullo y que es muy reconfortante, porque creo que se puede hacer mucho más de lo se ha hecho hasta ahora.

 

  • ¿Qué balance hace de estos dos años al frente de la Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias?

El balance es positivo, pero es todo mucho más lento de lo que me gustaría. La administración no va al ritmo que le gustaría a los jóvenes y a la ciudadanía. Las personas que ocupamos cargos en el Gobierno y tenemos que servir a la ciudadanía debemos tener más conciencia y gastar el dinero público con responsabilidad, atendiendo a esas necesidades. Lo más importante es que durante este año nos han permitido trabajar en la Ley de Juventud Canaria, que queremos aprobar a final de año o principios del año próximo, para que se vea reflejado en una subida en los presupuestos.

 

  • ¿Cuáles son los principales cambios que han realizado en la Dirección General con respecto a la gestión de sus antecesores en el Gobierno?

He intentado que haya menos eventos festivos y de entretenimiento únicamente, que tengan un seguimiento y cierto sentido. Y que durante todo el año se traten todos los temas, y no sólo en el 8M o en el 25N. Esa transversalidad es lo que diferencia esta legislatura de otras legislaturas. Para mí es fundamental no sólo hacer cosas desde la Dirección General sino favorecer que asociaciones, entidades y jóvenes con empresas puedan hacer cosas, dándoles la oportunidad que quizás no han tenido por parte de la administración.

 

  • ¿Cuáles considera que son los principales problemas que afectan a la juventud canaria?

Creo que el principal es el paro, el desempleo estructural brutal que hay, y en esta época de pandemia es más deprimente, porque está generando mayor incertidumbre. También la economía sumergida, que sólo afianza la precariedad, y el siguiente problema intrínseco es el de la emancipación. Si no tienes trabajo estable no te puedes emancipar. Nos encontramos con mucha gente mayor de 30 años viviendo con sus padres, con proyectos de vida truncados. Esto afecta al consumo y al consumo cultural. Para mí la cultura debería ser un epicentro de la diversificación económica. Y el nuevo problema surgido con la pandemia es el de la salud mental, porque hay mucho trabajo de prevención que no se está haciendo.

 

  • ¿Y las mayores necesidades que han detectado o que le traslada la juventud canaria?

La cercanía con el mundo político, no entienden la dificultad que hay para hacerlo todo. Los jóvenes no tienen las herramientas para poder mejorar las cosas, y existe un desapego hacia la política. Espero que en 2022 podamos comenzar con las escuelas de ciudadanía, y creo que la cercanía, el escuchar más a los jóvenes, y el no hacer cosas grandes para vender titulares, sino más pequeñitas y pegaditas al terreno, creo que es lo que necesita la gente joven.

 

  • ¿Qué proyectos y acciones se están llevando a cabo desde la Dirección General dirigidos a la juventud de Canarias?

Por suerte hacemos muchas cositas. Desde principios de año nos propusimos ejecutar todo el presupuesto y a estas alturas casi lo hemos conseguido, gracias al Pacto de Estado contra la Violencia de Género hemos ampliado el prepuesto y hecho muchos proyectos que tienen que ver con la igualdad, hemos realizado muchos proyectos para acompañar y mejorar la vida de los jóvenes que han llegado en patera, tenemos proyectos con colectivos LGTBI de concienciación y sensibilización sobre la diversidad y sobre educación sexual. Estamos intentando que no sólo las islas capitalinas sean el epicentro de nuestra actividad, sino todas. Hemos implementado formación en igualdad y en perspectiva de género, en presupuestos y en políticas de juventud, con unos 40 ayuntamientos y cabildos, trabajando muchas cosas de manera transversal.

 

  • ¿De qué manera se facilita la participación de los jóvenes en la vida política de Canarias?

Todavía hay mucho margen, necesitamos acercarnos más, con las redes sociales de juventud tenemos mucho feedback con los jóvenes, estamos teniendo muchos encuentros online con gente de todas partes. El Observatorio Canario de Juventud, una herramienta con la que contamos, queremos seguir desarrollándolo para que no sólo ofrezcan datos cuantitativos de lo que hacen o quieren los jóvenes, sino que sea un poco más cualitativa, para saber que sienten, y que sirva de mecanismo de participación y conocimiento de los jóvenes de nuestras islas.

 

  • ¿Cómo cree que está afectando la pandemia a la juventud canaria y cómo ve el futuro de los jóvenes tras este periodo que nos ha tocado vivir?

Aunque el futuro pinte muy negro no nos queda otra que pensar positivamente. Los jóvenes de las islas tienen preocupaciones, pero también soluciones que quizás otras generaciones no han visto, con una implicación social y una preocupación que las generaciones pasadas no han tenido. Necesitamos que el sector económico entienda que los jóvenes son un valor y no un peso por su falta de experiencia, que los mayores les transmitan su experiencia, porque su formación ya es muy buena.

 

  • ¿Cómo ha vivido el que se les haya criminalizado y culpabilizado en algunos momentos de esta pandemia?

He sido muy guerrera con eso cada vez que salía en los medios de comunicación. Creo que hay que tener cierta empatía con la situación que han vivido, durante el estado de alarma se portaron muy bien y eso no lo ha dicho casi nadie, y ahora con la vacunación y los botellones se les ha vuelto a criminalizar. Llevan un año sin tener una vida de joven como hemos tenido todos. Este año, entre el jurado del Premio Joven Canarias y la Dirección General hemos tenido a bien hacer un reconocimiento expreso a la juventud por su comportamiento durante la pandemia, porque también necesitan de vez en cuando una palmadita en la espalda, así como a las asociaciones que han trabajado la salud mental después de la pandemia, donde vamos a tener que hacer un esfuerzo y un refuerzo. Con sensibilidad y empatía se consigue muchísimo más que con mano dura.

 

  • ¿Cómo están trabajando con el resto de áreas que afectan de manera directa a la juventud de nuestras islas?

Por primera en 5 años desde que salió el decreto convocamos el Consejo de Políticas de Juventud, para trabajar de manera intersectorial con empleo, con educación, con vivienda, y con las universidades. Nos falta mucho por coordinar, porque hay muchas políticas que no están adaptadas a la situación real de los jóvenes de todas las islas, y mucha sensibilidad por parte de otras áreas de querer conocer más la situación de los jóvenes.

 

  • El Gobierno de Canarias apuesta por promover una nueva Ley de Juventud. ¿Qué novedades va a introducir esta ley y cómo marcha su elaboración?

Ahora mismo está en la secretaría general técnica, nuestra idea es que a finales de año pueda estar aprobada, y la mayor de las novedades es que impulsamos un trabajo coordinado que hasta ahora no estaba por ley, impulsamos que por primera vez haya un Plan Integral de Juventud de Canarias, mejoramos el Observatorio Canario de la Juventud, obligamos a que en todas las administraciones haya personal humano para trabajar en materia de juventud, y también que hayan recursos en todos los pueblos, con concejales formados en juventud. Se fomenta la participación de todos los jóvenes en los consejos de juventud, y también pedimos un presupuesto mínimo para poder trabajar con garantías. Con esta nueva ley se incluyen también a los jóvenes desde los 12 años, y no desde los 14 como hasta ahora, lo que implica atender a más gente también.

 

  • Un deseo que gustaría ver cumplido antes de que termine esta legislatura

Me haría especial ilusión que estuvieran aprobados tanto la Ley como el Plan, porque yo viví toda mi juventud con una ley que no me representaba y con un plan inexistente que no tenía en cuenta nada de esto. Me hubiera gustado que la pandemia no hubiera existido y nos hubiera dejado hacer más cosas, sobre todo de manera presencial. Pero si tuviera que enmarcar un deseo muy concreto sería el poder llegar a más jóvenes y que todos los gobiernos vean las políticas de juventud como un salvavidas y como una prevención de muchísimas cosas de las que no somos conscientes, y no como la maría o el patito feo de la administración.

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