Las terrazas… Así NO, por Ana Mengíbar

Levante la mano quien no haya oído decir, en Santa Cruz, que «se tiene que apoyar al tejido empresarial»… Y eso está muy bien. Lo que no está bien es que ese apoyo pase por aceptar todo tipo de prácticas. Y no me refiero a las prácticas que desarrollan los empresarios, que también. Me refiero a las prácticas «municipales», con el conocimiento y consentimiento de quienes dirigen la ciudad.

En cualquier esquina de la ciudad encuentras mesas y sillas en las aceras, colocadas sin orden ni concierto. Sin respetar la norma de accesibilidad y sin respetar a la ciudadanía. Para que se puedan instalar terrazas, las aceras tienen que cumplir unos anchos mínimos, las zonas deben estar perfectamente delimitadas, con material rígido y colocadas fuera del itinerario peatonal accesible. Con esto la norma está diciendo que una terraza no puede crear una barrera.

El ayuntamiento de Santa Cruz pasa de la legislación vigente y, lo que es más grave aún, pasa de los ciudadanos con dificultades de movilidad y con discapacidad.

Te encuentras, en las calles estrechas del centro de la ciudad, con terrazas autorizadas que ocupan el 100% del espacio destinado a la acera (sí, autorizadas). Y, además, en calles que están abiertas al tráfico.

 

Vean cómo entienden la norma que regula las terrazas:

Y observen cómo el Ayuntamiento indica, a los empresarios, el espacio que pueden ocupar las mesas:

Fíjense que les autorizan a poner las sillas en el 100% de la acera, en este caso. Sin ser conscientes de que están ocasionando, a los ciudadanos, un problema grave de inseguridad vial. Quien tenga dificultades visuales o de movilidad, se tendrá que enfrantar, no sólo a ir por la carretera, irremediablemente, también tendrá dificultades para identificar que existen unas mesas y unas sillas, esperándolos. Sobre todo cuando, como en este caso, los contrastes cromáticos no existen.

Lo que hace el Ayuntamiento de Santa Cruz con los ciudadanos, al permitir estas actuaciones, es una irresponsabilidad. Es un atentado contra los derechos de los ciudadanos. De esos abuelos que cada vez tienen peor visión, de esas abuelas que pasean con dificultad y de esas personas con discapacidad que necesitan ser tratados con humanidad… Un trato que en Santa Cruz, desafortunadamente, no se encuentra. Lo peor del caso es que son conscientes de ello. Saben que lo están haciendo. Saben que están perjudicando a muchísimos ciudadanos.

Aquí se prohíbe a los peatones caminar por las aceras. En esas calles del centro una acera tiene casi 90 centímetros y la del otro lado no llega a tener 20 centímetros, fíjense en la foto. La de noventa se autoriza para que la terraza ocupe el 100% de su superficie…, incluso más allá de las pilonas delimitadoras del espacio. Una actuación a la ligera que pone en riesgo a los ciudadanos.

Y que no confundan a la población. Nosotros somos los más interesados en que existan las terrazas. Es comodísimo, para quien va en silla de ruedas, encontrarse con una terraza y evitar los problemas de accesibilidad de los locales. Por tanto TERRAZAS SÍ, PERO COMO MANDA LA NORMA. Respetuosas con los vecinos. Organizadas y ordenadas en los espacios, protegidas y protectoras del ciudadano con dificultad y alejadas de las fachadas.

Aquí no se instalan terrazas. Aquí se permite el uso indiscriminado del espacio público, sin limitación y con carácter privativo. Una actuación que atenta contra los derechos de los ciudadanos en general y, en particular, contra los derechos de los ciudadanos ciegos y de los usuarios de sillas de ruedas… Y a las pruebas me remito.

No se puede hacer peor… ¿Falta mucho para que llegue mayo?

Ana Mengíbar

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