El convenio suscrito con Cruz Roja ha permitido que más de 150 personas utilizaran este recurso para facilitar el baño en la playa de Las Teresitas
La séptima teniente de alcalde y concejala de Atención Social, Alicia Álvarez, ha anunciado el fin del servicio de apoyo para personas con movilidad reducida, que se viene ofreciendo desde junio en la playa de las Teresitas, gracias a un convenio contrato entre el Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y Cruz Roja.
La responsable del IMAS ha afirmado que “este año hemos hecho un esfuerzo mayor ampliando en dos meses más el servicio desde junio y todo septiembre , cumpliendo uno de los objetivos más importantes de este programa, que era potenciar las capacidades de las personas y grupos sociales más vulnerables, favoreciendo su autonomía personal y plena integración”.
Álvarez aseguró que “siendo una prioridad favorecer este tipo de actividades y debido al éxito de la acción, apostamos por una continuidad dotándola de un presupuesto mayor y poder así extenderla más allá de los meses de verano”. La concejala comprobó “como los usuarios han mostrado una mejoría en cuanto a la salud que han experimentado gracias a las actividades programadas”.
Este servicio, que este año amplió el número de días y su duración, ha contado con actividades socioeducativas, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los usuarios. El contrato, por el que el IMAS aportó 17.418 euros, ha tenido una vigencia de cuatro meses, distribuidos desde el pasado 13 de junio hasta ayer, martes 30 de septiembre, en horario de 10:00 a 14.00 horas.
Los colectivos beneficiarios de este proyecto han sido personas con discapacidad y los objetivos eran atender las necesidades de los usuarios de la playa mediante dispositivos como sillas marinas y muletas anfibias, promoviendo la realización de actividades de ocio como talleres culturales, juegos de mesa, actividades físicas, conocimiento del entorno, estimular y favorecer la participación individual y/o colectiva y fomentar y canalizar la participación de voluntarios, para evitar el desarraigo, pasividad, aislamiento o deterioro de los usuarios.




























